| Y los ganadores del Compilado Q! son: Cecilia Dalle ceciliadalle@fibertel.com.ar,
Ezequiel
elkelo@speedy.com.ar,
julia raffo
juliaraffo@hotmail.com |
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| S U M A R I O |
Editorial Dinah
Entrevista a Galeano Piter
Estructura profunda y simbólica de los tambores Luis Ferreira
Saravah Enrique Yáñez
Sorteo Hierbacana
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Los Pueblos Por Dinah
Muchas veces me he preguntado, y aun me pregunto, como es que fui a parar al universo de lo afroamericano… interminable camino de aprendizaje, de códigos y lenguajes nuevos, de ‘verdades’ que nunca llegan (si es que las hay, si es que tuvieran que llegar alguna vez), de círculos que nunca cierran: infinitas espirales de conocimiento.
Pero si es cierto, y me tomo el permiso de contarlo acá, que admiro profundamente a esos pueblos que aun arrancados de su tierra, a pesar de tanto dolor y tanta injusticia, no se olvidaron quienes eran ni de donde venían, que tuvieron la capacidad como dirá Galeano mas adelante, de construir Santuarios de Libertad, de regar el territorio con la belleza de su cultura.
Con tambor, danza y comunidad se mantuvieron vivos, de eso tenemos mucho que aprender. Desde ese lugar es que a través de Quilombo! intentamos difundir la cultura afro y sus mil y una variantes, sus mil y una mezclas que siguen hasta hoy.
Quilombo! sigue abierto para todo aquel que sienta que tiene algo que aportar a este proceso, y agradecemos a quienes se suman y nos acompañan en el trabajo.
Hasta la próxima!
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Entrevista a Eduardo Galeano
Quilombos, santuarios de libertad
Por Piter Café de por medio, en un barcito en Montevideo, Eduardo Galeano comparte con nuestro corresponsal alguna de sus reflexiones sobre de la historia de la lucha y la resistencia negra, del racismo que aun sobrevive y de los dioses que quedaron en el mar.
Q! -En las historias que rescatás de América están los negros...
G -Claro, yo creo que somos un arcoiris, la condición humana es un arcoiris espléndido que tiene mas colores que los colores del arcoiris del cielo. Es un arcoiris terrestre, carnal, espléndido, multicolor. Y el racismo nos impide verlo en toda su hermosura. Los negros han sido como los indios y como otros también en el mundo, víctimas de esa negación, que se multiplicó cuando fueron convertidos en cosas a partir de la esclavitud masiva, cuando Europa resucita la esclavitud grecorromana hereditaria, donde el hijo del esclavo nace esclavo para proporcionar mano de obra gratuita a las plantaciones coloniales y a las minas en América. Los negros son víctimas en la articulación de América en el mercado mundial. América produce, genera, brinda productos que requieran esa mano de obra que África brindó. Millones y millones de gente, jóvenes cazados como fieras, arrancados de sus tierras y vendidos como cosas.
Q! -Y así mismo ellos en América gestaron sus quilombos.
G -Sí, es una historia que esta por escribirse. Hay algunas cosas, pero pocos registros de esta gran gesta a lo largo de los siglos, de los negros que fueron capaces de construir, de crear en lo hondo de la selva sus santuarios de libertad. Que sobrevivieron a la cacería de los perros, y que fueron más fuertes que el miedo al castigo, por que al esclavo que huía, cuando el amo lo recuperaba, o le cortaba los tendones o las orejas o los ahorcaba lisa y llanamente.
Entonces esos hombres y mujeres que fueron más fuertes que el miedo generaban en América sus espacios de libertad que en Brasil se llamaron quilombos. Y fijate vos lo que son las cosas, cómo el racismo se perpetua con el lenguaje, porque quilombo en el lenguaje rioplatense, común en Argentina, Uruguay, sur de Brasil, Paraguay, significa, relajo, caos, desorden, burdel, o sea casa de putas. En esa doble significación, significa casa de putas o relajo, una cosa incomprensible, un lío tremendo, un caos. Caos o puterío es un quilombo. Y quilombo originalmente es de origen africano y sirvió para nombrar los santuarios de libertad de los esclavos en América.
Q -Esa es la característica del lenguaje hoy.
G -El lenguaje está enfermo siempre de las taras de la sociedad que lo genera. Yo te hablo de una palabra que nace de la más hermosa manera definiendo un espacio de libertad, resulta transfigurada por el lenguaje en sociedades racistas que desprecian a los negros para convertir esa palabra, que es un símbolo de libertad, en un símbolo de caos y de puterio. Y ese es una de las cosas del lenguaje mas reveladoras que conozco, mas significativa.
Q -¿Ves hoy espacios donde los fugitivos del sistema puedan organizarse libremente?
G
-Sí, de algún modo siempre esos espacios se generan. En algunos pocos casos han sobrevivido a lo largo de los siglos, por ejemplo en Cartagena Colombia. Allí sobrevivió uno de estos espacios generados por los esclavos libres que esta ahí todavía y que han conservado esta palabra del lenguaje que habían inventado. Curiosamente un instrumento de opresión como fue la lengua colonial, suponte en el caso del Brasil la lengua portuguesa, en el caso de las colonias españolas la lengua castellana, en el caso de los esclavos del norte la lengua inglesa, la lengua francesa. Ese instrumento de opresión se convertía en una clave de libertad porque permitía que se entendieran los oprimidos entre sí, que venían de lugares diferentes porque en África había y hay numerosos idiomas así como culturas y nosotros no sabemos nada del África. Eso es lo mas revelador de la supervivencia del racismo, de lo que son los negros. Las tierras americanas que del norte al sur han sido tan profundamente marcadas por la presencia africana ignoran una parte fundamental de sus raíces. En toda América somos hijos de muchas madres y eso es una suerte, es una clave de diversidad. Pero es como si fuéramos hijos de la madre europea y de las otras sabemos muy poco. Del pasado indígena, de las fuentes de sabiduría, de las cosas que podrían ayudarnos, en esas culturas negadas, despreciadas.
Y del África no sabemos nada mas de lo que nos enseño el profesor Tarzán que nunca estuvo ahí. Fue inventado por un escritor, Edgard Burrows, que era un jubilado de ferrocarril ingles que nunca estuvo en África, él inventó a Tarzán, que además de ser blanco parece que tenia relaciones confusas con la mona chita (se ríe)
Q! -Mucha sangre corrió en la historia de los pueblos africanos que llegaron a América pero también sobrevivieron esencias...
G -Cuando los esclavos fueron trasladados en los buques negreros de África a América millones y millones, no se sabe cuantos, hay todos los cálculos que te puedas imaginar, pero no menos de 10 millones sobrevivieron a la travesía. Algunos dicen muchos más, y muchos millones murieron en la travesía por las pestes y por las condiciones en que viajaban atados uno al lado del otro. Los barcos no necesitaban anunciarse. Desde mucho antes se sabía que se acercaban al puerto por el olor, el olor a podrido, el olor a muerto, que tenían los buques negreros.
En esos viajes a través de la mar, no solamente fueron a parar al fondo de las aguas los negros que morían de peste, de hambre o de tristeza, porque muchos murieron de tristeza o se suicidaban ahorcándose con sus propias cadenas, sino que también fueron a parar al fondo del mar muchos de los dioses que esos hombres tratados como cosas traían del África. Sobre todo los dioses de la fecundidad, del trabajo, muy poquitos sobrevivieron a la travesía.
Quizás fue una especie de suerte de resistencia inconsciente. Es algo así como que los dioses de la fecundidad iban a ser mas útiles al amo que a ellos, si nos reproducimos y somos fecundos, mejor para el amo y no para nosotros, ni para esos niños que van a ser condenados a desdicha perpetua.
Y en cambio sobrevivieron los dioses bravíos, los rebeldes, los revoltosos, los dioses de la pelea, de la pasión, del deseo, los dioses que menos tenían que ver con las obligaciones del trabajo esclavo y más tenían que ver con la dignidad sobreviviente. Con esta porfiada dignidad que sobrevivió a lo que parecía que era una aplanadora irresistible, que se manifestó en un movimiento como estos de los quilombos y en una innumerable cantidad de insurrecciones que hubo en las plantaciones, muchísimas. (escribe en un papelito la palabra 'quilombo', lo subraya dos veces, lo dobla y lo guarda)
Q! -Esta porfiada dignidad negra, indígena, de América, vos la rescatas desde tus dedos al escribirla.
G -Es fundamental que América recupere esa dignidad, pero no como acto de lealtad arqueológica, ni como una invitación al museo, “vamos a entrar al museo de la historia” yo soy un pésimo visitante de los museos me duermo en todos. Es una invitación a la vida, al asombro de la vida, a la electricidad de la vida. Creo que hay voces que vienen del pasado mas remoto que yo digo nuestro, aunque yo no creo en la cosa biológica de que porcentaje de sangre indígena. En los análisis de sangre todas las sangres son iguales, ¿o hay sangre negra en Haití? Creí que era roja siempre, esos disparates del racismo que tenemos incorporados, tan metidos adentro. Yo siento que los nacidos en América o los que han llegado a América aunque no hallan nacido en ella, la han adoptado como tierra propia que la aman porque se sienten queridos por ella. Tenemos un pasado a rescatar, una herencia a rescatar que es la mas remota, esa herencia que es digna de rescate es un buen alimento, un agua de beber, estamos muy sedientos, este es un mundo sediento que deambula por el desierto loco de sed que no sabe donde ir, y esas voces que suenan desde el pasado mas remoto antiguo nos dan un agüita fresca para beber.
Eduardo Galeano es autor de varios libros, traducidos a mas de veinte lenguas, y de una profusa obra periodística. Fue jefe de redacción del semanario Marcha y director del diario Epoca, ambos de Montevideo. Fundó y dirigió la revista Crisis en Buenos Aires. Ha recibido el premio Casa de las Américas en 1975 y 1978, y el premio Aloa, de los editores daneses, en 1993. La trilogía Memoria del Fuego fue premiada por el Ministerio de Cultura de Uruguay y recibió el American Book Award en 1989.
Imagenes de Grabados de J. Borges
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Candombe
Estructura profunda y simbólica de los tambores
Luis Ferreira
Dinámica de la cuerda de tambores
En la Cuerda de Tambores la comunicación entre los músicos no sólo se da auditivamente, si no también visualmente, cinéticamente, gestualmente y por la energía concentrada de un grupo humano compacto en movimiento. Al transcurrir el tiempo de ejecución y de marcha de una salida de tambores, la energía grupal se compacta estableciéndose una intensa circulación de la misma y una mayor fluidez entre las energías individuales y la grupal; esta energía generada circula por todos los tambores y se expande a la procesión toda. […]
Movimiento corporal
Cada toque es ejecutado desde un movimiento corporal global: el centro del vientre es la fuente de la energía vibratoria que se irradia hacia las extremidades. Se produce una interacción de la energía propia del ejecutante con la presión del sonido grupal sobre su cuerpo y las vibraciones en el suelo que pasan por los pies, talones y rodillas, suben por las piernas a la caja pélvica y al tronco. Así, un complejo vibracional pasa a los hombros y llega a los brazos y manos. […]
Estado sicosomático
El toque del Tambor genera un sonido que constituye la manifestación perceptible de la energía que produce determinado estado sicosomático del tamborilero; este estado nace de la interacción de la memoria corporal (desarrollada con la experiencia de ejecución) con la energía sonora y la vibración absorbida. Así la energía fluye a través del músico.
En una buena Llamada, la enorme energía colectiva desplegada reduce franjalmente al “yo” y nos reconecta con el ser, propio y colectivo permitiendo la recuperación de la memoria corporal ancestral de nuestros cuerpos: todo apunta a las característica de un estado de trance, en apariencia calmo y discreto, distinguible sólo por detalles del movimiento corporal y su vibración, de la concentración, de la mirada, de la boca, del despliegue de los brazos y la manera de caminar en el “paso de llamada”. […]
Ancestralidad
En un sentido cada toque es la expresión de un modelo básico, patrimonio de todo un grupo y parte de un fondo de permanencia o acervo sonoro colectivo, que representa la conexión con el acervo sonoro de una cultura ancestral, la relación entre el presente y el pasado: “yo aprendí de los viejos” dicen con orgullo los tamborileros (f.o.: Pedro Gularte). En otro sentido podemos considerar cada toque como signo sonoro, visualizable en la gestualidad y en la postura corporal, de un estado de trance en el cual “vas tocando con un negro viejo detrás, que toca a través tuyo” (f.o.: Miguel García). […]
Cada toque representa una voz que mueve al cuerpo, es la encarnación temporal de una fuerza intangible; en tanto energía colectiva es la manifestación energética del espíritu de los antepasados que moviliza la psiquis y el cuerpo; en tanto energía específica es una evocación mágica de una voz concreta, el espíritu de un ancestro familiar, cercano o lejano, como el ancestro de una antigua Nación. […]
En esta relación los términos específicamente simbólicos aparecen socialmente como velados u opacados, es decir, no son explícitos en todos los músicos; esto es consecuencia del proceso histórico local en el periodo posterior a la esclavitud.
Significados de los tambores
Los Tambores y la Llamada son expresión de una realidad espiritual subyacente que revive valores y principios culturales de las naciones africanas llegadas forzadamente a esta parte de América: el culto al alma de los muertos que protectores de sus linajes. Los tambores evocan los antepasados y a la vibración de las casas en las que vivían, “parando frente a alguna casa, efectuando una marcha en dirección transversal a la que venían, tal como se hacía frente a la casa de los dolientes” (Villalba:14). No parece solo casualidad que aun hoy el recorrido tradicional de los tambores de los barrios Sur y Palermo termine en una plazoleta frente al cementerio Central, uno de los más antiguos de la ciudad […].
Al presente Los Tambores conforman a una identidad cultural, son posibilidad de canal de comunicación con lo espiritual y son efectivo medio de curación para lograr y restablecer el bienestar sicosomático del grupo al permitir canalizar la libre expresión de las emociones individuales y colectivas […]
Los sentimientos de pertenencia-identidad y los de continuidad-ancestralidad, son actualizados entonces, vale decir revividos ritualmente, en un evento ceremonial cuyo centro y símbolo es el tambor: la fiesta de Los Tambores, la fiesta de los “tam-tam de colgar”, la celebración afrouruguaya por excelencia.
Resumen del capítulo “Introducción al estudio de la estructura profunda y simbólica de los tambores”, del libro “Los Tambores del Candombe”, Luis Ferrreira, ediciones Colihue-Sepé.
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cine
Saravah
Por Enrique Yañez
“Saravah” es una película documental sobre la música brasileña, grabada en 1969 y lanzada en 1972. Su director, el francés Pierre Barouh, nos muestra de una forma intimista a grandes artistas del Brasil.
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El guitarrista cuenta tres, chasquea los dedos y vuelven a empezar. Una vez más arranca la cuíca. Ella, veintitrés, cigarrillo en mano, sonríe, mira a la cámara, juega distraídamente con su pelo, y espera la seña de él para la electrizante entrada de la flauta. El contrabajo y la batería acompañan. Lo que ella está cantando es "Samba do Veloso" (Baden-Vinicius) y la escena pertenece a "Saravah", el documental que Pierre Barouh, entonces treinta y pico, y con la fama a cuestas por la participación en "un homme et une femme", de Cllaude Lelouch, que realizara sobre la música brasileña en 1969.
El guitarrista es Baden Powell, la cantante Márcia ("meu nome é Márcia e canto o que eu gosto"), y la flauta es de Nicolino Copia, "Copinha", aquél de la mítica intro de "Chega de Saudade" y héroe de infinitas grabaciones.
Desde hace un tiempo acá, se puede conseguir en DVD este documento antológico, que además cuenta con la participación de Pixinguinha, Joao da Bahiana, Paulinho da Viola y Maria Bethania entre otros músicos frecuentemente no mencionados en las referencias al film, pero igualmente importantes, como Luis Carlos Vinhas, pianista del legendario "Bossa tres".
Para quien guste de bucear en las influencias de la música negra , resultará imperdible la aparición de "Joao da Bahiana", muy mayor, vestido con riguroso traje de hilo blanco y zapatos con puntera de charol, munido de faca y prato (cuchillo de cocina y plato), para percutir arriba de la guitarra de Baden y cantar sobre candomblé, con danza incluida y un charme que resiste al paso de los años.
"...la evolución armónica tiene influencias principalmente del jazz, pero la evolución rítmica no: las raíces son completamente africanas: entonces unes las dos cosas y sale así, un samba bonito", explicará más adelante Baden, ante la pregunta de Barouh sobre las influencias de la música negra. Como ejemplo deja "Canto de Iemanjá", en honor a la diosa del mar, cantado, como alguien alguna vez definió, " con la voz menos entonada y dotada que uno pudiera imaginar", pero que, en el contexto de su música, suena maravillosamente bien. Luego pondrá la sexta cuerda en Re y explicará también la influencia negra del exquisito "Sermao", "basado en el toque de berimbau", dando lugar, además, a una pequeña y sintética explicación sobre los orígenes (y las diferencias), entre macumba y candomblé.
Pixinguinha improvisa en su clásico "Lamento", y la edición lo empalma con el mismo tema, pero ahora ensayado por el personal de la primera escena: Márcia (23) en canto, Hélio Schiavo en batería, Ernesto Ribeiro Goncalves en contrabajo, Alfredo en percusión (quien más tarde se casaría con la consulesa de Noruega y se iría a vivir allá) y el citado Copinha en flauta (aparte de Baden, claro), para dar lugar a tres joyas que se sucederán en serie: Lamento, Formosa y Samba do Veloso, en versiones muy difíciles de superar y absolutamente impactantes desde lo visual.
Finalmente Pierre Barouh, también músico en definitiva , se dará el lujo de cantar en francés arriba de "Samba da Bencao" (a dúo), para espantar a los puristas y demostrar que, al fin y al cabo, existen solamente dos géneros de música: la buena y la mala.
Quiero agradecer especialmente a Márcia por sus datos, simpatía y aporte. Enrique Yañez |
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Hierbacana música de la tierra
Es un trío de voces y percusión formado por María Bergamaschi, Natalia Varela Olid y Ana Archetti. El repertorio abarca música de las diferentes étnias de nuestro país, Latinoamérica y África, casi siempre canciones tradicionales anónimas o de compositores que rescatan la esencia de la producción musical de estas culturas y las vuelcan en sus propias obras. El grupo toma dichas obras como materia prima para su trabajo interpretativo. Así, indaga en culturas olvidadas tratando recreándolas con un carácter propio, permitiendo así un lazo de encuentro entre el presente y el pasado.
Los instrumentos que utilizan son: tambores de candombe (piano, chico, repique), congas, tumbadoras, zurdos, cajas bagualeras, bombo legüero, cajones peruanos, shékeres, didjeridú, údu, accesorios de percusión (cascabeles, pezuñas, palo de lluvia, triángulo, shamblock, campanas, semillas, etc.), entre otros.
www.hierbacana.com.ar / info@hierbacana.com.ar
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