| Pablo Campos Pabloc@franicsa.com.ar ganó el cd de Polentaitum, Milongas Negras |
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S U M A R I O
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Umbanda y el Santo Daime
Gabriela Azcoaga Klett
De los Griots al Hip Hop 2º parte
F. Sambartolomeo
Juan Julio Arrascaeta
Beatriz Santos Arrascaeta
El gesto de la danza afro
Paula Inés Picarel
Ibejis
Isa Soares
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Umbanda y el Santo Daime
El sonido de los tambores
Por Gabriela Azcoaga Klett
Como es que ese trío -como la santísima Trinidad- se filtra por todos lados. Tres birimbaus en la capoeira, tres tambores en el candombe, tres tambores en la umbanda.
Umbanda es una religión brasilera, tanto es así que en su panteón de divinidades y seres espirituales están los Pretos Velhos (y pretas velhas) del tiempo de la senzala, son aquellos hombres y mujeres que en su vida de esclavos sufrieron tanto que ya no precisaron reencarnar más. La religión los honra llamándolos guías. Pai Benedito, Pai Joaquim de Angola, Pai Mané, Mãe Cambiana, Mãe Maria Conga…
Y el Santo Daime, también es una religión brasilera. Su creador, Mestre Raimundo Irineo Serra, era un trabajador del caucho allá en el remoto Amazonas a comienzos del siglo pasado. La Virgen de la Concepción se le apareció, y de ella él recibió la doctrina, entonces fundo la religión. Sus seguidores fueron los Soldados de la Reina de la Floresta (así llamó a la Virgen). El pedido que él le hizo fue que en aquella bebida que los indios le habían hecho probar, hecha de una enredadera y una hoja (el sagubi y la rainha), ella pusiera el remedio de todos los males, y le fue concedido. La bebida se llama Santo Daime (dai me força, dai-me amor).
Hoy en día la religión se extendió por todo el Brasil, pero su ecuación de Dios, Virgen y Jesús Cristo, a quienes se dirigen los himnos de Mestre Irineo, se complejizó. El calendario honra a los santos cristianos, pero esos mismos santos son los orixás, el día de San Jorge es el día de Ogum, también un guerrero, y el día de Nossa Senhora da Conceição, es el día de Mamãe Oxum. Porque seguramente la doctrina cristiana, ni aún condimentada con extracto de la selva, llega a abarcar lo que el pueblo brasilero sabe y siente.
En la Iglesia Daimista Flor da Montanha (interior de Rio de Janeiro), presidida por la Baijinha, una señora viejita y arredondeada, con unos ojos extraviados que la vuelven mas mística, un día de gira (así se le llama a la reunión umbanda, usualmente una vez al mes) es un prolongado ritual que va de la mañana al anochecer. Se parece a las otras Giras de templos umbandas, pero en los interines, un aviso: el Santo Daime esta abierto, entonces dos ventanitas se abren y los hombres y mujeres hacen la cola para tomar una dosis de la bebida sanadora.
Como en la escuela, todos están igualados por el color blanco, los hombres de un lado y las mujeres del otro. Después de las oraciones tradicionales que ya conocemos bien, vienen los pedidos de permiso (licença) a los orixás, y pedido para abrir o jacutá que es la región frontal de la cabeza, por allí quedará el canal abierto entre el cielo y la tierra. Ya son cantados, al principio en forma de pregunta respuesta (como el primer teatro en la antigua Grecia, el solista que representaba al dios y el coro) y luego se largan los atabaques que marcarán el ritmo durante toda la ceremonia. Consagrados para el fin religioso, el primero -más grande- toca la base, el segundo –mediano- hace la marcación, y el tercero el solo, entrelazándose para formar una sólida unidad. Para cada deidad un ritmo diferente.
Suena una bella y alegre canción. Festeja a las hierbas y a la Jurema, un árbol del que se usa la raíz. Porque se debe honrar a las plantas, por el bien que hacen al hombre y porque cada una está asociada a un dios. Serán usadas durante todo el día, de vez en cuando un olor a ruda, alguien va pasando con un quemador.
La canción que honra la comida le sigue y se canta arrodillándose hacia ella como los fieles se le postran a la Meca. Un apetitoso festín ya ha sido preparado al comienzo, de frutas y tortas, y si es el día de los niños muchas golosinas. Solo se comerá al final, después de diversas bendiciones, cuando ya no se pueda contener a las entidades niños (crianças), incorporados en los fieles (adultos reviviendo la infancia). Con un ritmo más rápido, el ritual va llegando a su apoteosis, niños verdaderos y falsos haciendo todo lo que les da la gana, volviendo negra la ropa blanca de tanto tirarse al piso, robando las frutillas, los confites de la torta, los pedacitos de coco.
Pero las crianças vienen por último. Antes se cantarán los pontos (canciones) de los Orixás masculinos, de los Pretos Velhos, de los Caboclos, de las Orixás femeninas. Cada canción comienza con alguien que propone cantando, enseguida se le unen las otras voces y los tambores. En el centro del salón, dentro de la ronda de los que cantan, están los que incorporaron, bailando y exhibiendo una serie de gestos que muestran al ser espiritual que se volvió carne y hueso. Extraños gestos, intensos, todo depende de las fuerzas presentes en el salón. Pero además el que no ha incorporado puede recibir un pase, entonces es llevado hacia el medio de la ebullición y entregado a una de las entidades. Allí será limpiado también a través de gestos, y es posible que reciba algún recado (mensaje), entonces se le hablara en un portugués cerrado con fuerte acento, el dialecto de las entidades, de hierbas y de acciones para mejorar su vida.
El amigo que me llevo allí, al que vi incorporado durante toda la jornada, me explicó que aquello de incorporar es un modo de darse a los otros para expiar las culpas de las vidas pasadas.
Las canciones llaman, y quien ve a todos los seres espirituales que se presentan en el salón, con sus ojos extraviados, es la Baijinha.
Para cerrar el trabajo, canciones de agradecimiento, y oraciones. Entonces poco a poco todos van saliendo, vuelven a vestir sus ropas, a ser quienes suelen ser. Después se alejan hacia sus casas, para la mayoría a varias horas de distancia. Y los seres también, ya están en viaje de vuelta a sus moradas, o quien sabe, a atender otros llamados…
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De los Griots al Hip Hop 2º parte
Sonidos, ecos
y resonancias del océano
Prof. Fabio Sambartolomeo
Comenzando el año me encontré con la agradable sorpresa de que la primera parte de este artículo ya estaba en Francia publicada por Áfrikblog del hermano africano Guy Mbarga (guyzoducamer.afrikblog.com). Esto me animó a editar esta segunda parte que pretende adentrarse en algunos otros aspectos que continúan evidenciando la presencia afro en géneros populares como el Hip Hop.
Quizás la forma musical que presenta el hijo del Jazz sea un buen punto de partida. El sistema pregunta-respuesta, tan evidente en la música africana tradicional, parece estar muy presente en las improvisaciones de los poetas del rap. En África occidental, los trovadores (Griots) eran los guardianes de la historia cultural. Su Folclor de canción hablada dio pie a las artes verbales en los Estados Unidos. Estos trovadores presentaban una oración que luego la comunidad repetía a modo de coro (sistema antifonal).
En el hip-hop cada compás se plantea como una pregunta que encuentra su respuesta en el compás siguiente.
Otro ejemplo significativo lo encontramos en la música sacra de Candomble, Abacuà y otras expresiones religiosas afroamericanas.
Revisando material de campo y archivos de audio para el seminario, me encontré con algunas cumbias y caderonas que presentaban tantas resonancias originarias que recordaban las costas del antiguo Keto (Nigeria, Benin, Togo actualmente). No pude dejar de sonreír…
Como ya hemos visto anteriormente, es posible rastrear los orígenes del hip-hop en los tambores y cantos de los Griots de la costa oeste del África. La música hablada llegó con los barcos de personas secuestradas, siglos atrás. El rap, como lo fue también el worksong, pertenece a este rango y no es casual. La cultura yoruba fue de gran incidencia en América, y precisamente su lengua, como otras originarias del África, es un idioma tonal. Es justamente lo musical lo que define significativamente los conceptos. Una misma palabra pronunciada en distintas alturas puede a veces cambiar rotundamente el significado. Los acentos funcionan con una relación de 3° menor y en algunos casos el intervalo entre acentos es pentatónico.
De modo que el rap como música hablada tiene una fuerte herencia musical que evoca al lenguaje mismo de la cultura yoruba.
Otro parámetro de la música que une las dos márgenes del Atlántico es la funcionalidad. En las culturas originarias del África subsahariana la música funciona como lenguaje humano. Es decir no hace falta ser músico ni mostrar grandes habilidades en la ejecución de un sofisticado instrumento. Storm Roberts comenta en su libro “La música negra afroamericana” que cierta vez un hombre retornó de un largo viaje para reencontrarse con su familia y en lo más apasionante de su relato comenzó a cantar. El fin de la música es más ético que estético. Lo importante pareciera ser la participación comunitaria, el lenguaje musical funciona como verdadero nexo social. Hay una música específica para trabajar la tierra, una para el matrimonio, una para cantar al atardecer, para recibir el día. Para cada evento de la vida hay una canción. A cada persona le es asignada una canción al nacer, la cual se le repite en cada momento importante de su vida. Si esta persona comete una falta grave, toda la comunidad se reúne para cantarle a esta persona su canción personal y así devolverle su origen bueno. Esta funcionalidad holística parece estar presente en el genero neoafricano. En el Hip Hop la música funciona también como forma de comunicación social, ya sea para comunicar un reclamo social como para enfrentarse con las adversidades. No importa tanto que el MC sea ultra afinado sino más bien que sostenga la idiosincrasia de esta cultura popular que cada día incursiona más y más en el mundo globalizado.
Para cerrar estas reflexiones que intentaremos seguir profundizando, podemos pensar que la idea de lo comunitario es también un parámetro en común de ambas culturas. La tradición Griot se hereda y la idea de familia es en general tan fuerte que en algunas naciones tradicionales la palabra para denominar comunidad es la misma que para decir “yo”: Emi. Esta idea de lo comunitario se presenta de modo muy significativo en las “familias” del rap, tienen sus jerarquías que se ostentan con portentosa bijouterie, ceremonias iniciáticas, y en algunos casos acuerdos de amistad entre bandos. La participación comunitaria resulta fundamental no sólo para el sistema antifonal de la música yoruba sino también es piedra fundamental del Hip Hop, que, hijo del Jazz, encuentra su ancestro en la costa occidental del África subsahariana.
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Juan Julio Arrascaeta, poeta uruguayo
Voces Ancestrales
Por Beatriz Santos Arrascaeta
El 16 de abril de 2007 fui invitada por la Embajada de Sudáfrica en Uruguay, para asistir a la Conferencia Consultiva Regional de América Latina la cual se realizó en Brasilia. La Cumbre África / Diáspora Africana, que tendrá lugar a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno en África del Sur, en el primer trimestre de 2008, es una secuencia de la Conferencia de la Diáspora África del Sur / Unión Africana / Caribe. Elegí participar en el Grupo de Trabajo titulado “Similitudes Históricas, Socio Culturales y Religiosas”.
El 18 de Julio, cumpleaños del poeta Juan Julio Arrascaeta (1899-1988) considerado el “mayor de los poetas de la raza”, creí importante realizar un homenaje por su trayectoria, el mismo fue Declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Educación y Cultura y la Embajada de Sudáfrica, además propusimos a la Intendencia Municipal de Montevideo, que la obra del autor, posea un espacio en las Bibliotecas Municipales Barriales. El homenaje, se realizó en la Biblioteca Nacional, con interesante afluencia de público.
Ben Joubert Jefe de Misión de la Embajada de Sudáfrica enfatizó: “Llamamos la Sexta Región de África a la diáspora africana fuera del continente, apoyamos las iniciativas de los descendientes de africanos -y agregó-, ustedes tienen un papel muy importante para ayudar a la vida de los hermanos africanos en el continente, deben valorar su patrimonio cultural y artístico, la sociedad uruguaya conformada desde distintos orígenes nos ha dado sus experiencias para atesorar, divulgar y contribuir a la sociedad uruguaya del futuro”.
Juan Julio Arrascaeta abrazó el modernismo y tomó de esa poesía modernista quizás lo más importante, lo que tiene que ver con la palabra, cuando esta se vuelve música, cuando la palabra es canto.
Juan Julio preservó una serie de poemas en lenguaje bozal, defendiendo así la tradición más genuina de lo afro, es a través de la palabra donde expresamos el mundo que nos rodea:
yumba yumba ban...banye
yumba yumba ban...banye
baila malamba baila
mozambo quiere baila
tu negrita te va saca
que tristeza me da
yumba yumba ban ye
yumba yumba ban ye
baila malamba baila
cimbra tu cuerpo de alambre
tu boca quieren liba
solo mi bemba te besara
Amanda Espinosa, 2007
En el Día del Patrimonio, día dedicado a las emblemáticas figuras de Martha Gularte, Rosa Luna y Lágrima Ríos, el Centro Comunal Zonal 7 le rindió homenaje a Arrascaeta, en el Molino de Pérez, junto a una muestra de esculturas titulada “África en Nuestras Raíces”.
Cuando mi hermano y yo le llamábamos “Tata”, al poeta que es tío abuelo nuestro, sin saber estábamos empleando un vocablo aportado al castellano por una de las distintas Naciones Africanas llegadas la Río de la Plata.
Lejos estaba de sospechar, que la literatura se convertiría en mi pasión. Concluyendo, ocultos en mi sangre silenciosamente los ancestros me enriquecieron con el soplo mágico de la palabra.
Beatriz Santos Arrascaeta: uruguaya, docente en temas de cultura afro, periodista cultural, escritora y cantante. Miembro de la Unidad Temática Municipal por los Derechos de los Afro descendientes, Asuntos Culturales. Se ha desempeñado en Canal 5 SODRE y CX26. Colaboradora de la Revista Raíces de Limón de Costa Rica. Ha publicado textos de narrativa y poesía en varias antologías nacionales e internacionales, la última Daughters of the Diaspora (Afro- Hispanic Writers) en Washington DC. En ensayo ha publicado “África en el Río de la Plata" (1995) junto a la escritora Argentina Nené Lorriaga, editorial Amerindia, "La Herencia Cultural Africana en las Américas" EPPAL (1996). Historias de Exclusión: Afro descendientes en el Uruguay junto a Teresa Porzecanski (2006) Linardi y Risso. El Día del Patrimonio recibió un reconocimiento, por su labor como poetisa, escritora, comunicadora social, destacando su trabajo de investigación y divulgación sobre el colectivo afrouruguayo.
Fuentes: Afro-Hispanic Review A Publication of Afro American Studies / Romance Languages University of Missouri- Columbia, Fall 1993 / Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación / Ministerio de Educación y Cultura 6-7 de Octubre (Montevideo) / A los Negros Argentinos Salud, Angela Correa Editorial Nuestra América, 2006
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Danza Afro
El gesto de la danza afro
Por Paula Inés Picarel
A finales de los 80, cuando conocí esta danza, más de una vez me preguntaron qué era “eso” que bailaba. Durante muchos de esos primeros años se me hacia difícil responder con claridad. ¿Cómo es posible definir en palabras lo que uno hace con el corazón?
Poco se ha trabajado en encontrar, realmente, una definición que abarque esta danza en su complejidad. Los primeros profesores, pioneros en la enseñanza de esta danza en nuestro país, fueron afrobrasileños y afrocubanos. Hombres y mujeres que, en su mayoría, aún continúan viviendo y enseñando en Argentina. ¿Qué es la danza afro, entonces? ¿Una danza brasilera, africana, afrobrasileña, afrocubana, afroargentina? ¿Una forma de expresión y comunicación, un lenguaje interior, una técnica de baile? Vayamos al comienzo.
En verdad, es posible hallar una fuerte relación entre lo que en Argentina llamamos “danza afro” a secas y la zona occidental del África subsahariana, fundamentalmente aquella que alberga al pueblo yoruba y que tuvo una importantísima influencia en Brasil y Cuba a partir de la trata de esclavos. No obstante, existen también expresiones de esta danza relacionadas con otros pueblos africanos, esclavizados en las zonas del actual Perú, Bolivia, Colombia o Estados Unidos y que dieron lugar a otras recreaciones y formas de danza afro que también se practican en nuestro país. En Uruguay y Argentina la expresión cultural resultante fue el candombe, evento que no se incluye en el recorrido de estas páginas.
En este escrito nos remitiremos a aquellos gestos del movimiento con gran arraigo en la Argentina a partir del renacer democrático de la década del 80, que están íntimamente relacionados con el pueblo africano yoruba y que llegaron a nuestro país desde Brasil y Cuba. Hecha esta aclaración, volvamos a nuestro recorrido histórico.
La danza, para los yorubas, no es algo separado del resto de la vida. Los yorubas aprenden a danzar como a comer. El arte, la religión, la creación, el trabajo, etc., son categorías modernas y occidentales, producto de la necesidad de clasificación o nominación de las cosas. No obstante, estos nombres que nos sirven para acercarnos a la comprensión del mundo, simultáneamente nos estorban a la hora de profundizar en torno a la cosmogonía de culturas originarias.
La primera categoría sobre la que debemos reflexionar es aquella que nos lleva a pensar cada acto vital como parte de un todo indivisible. Así, el acto religioso o el creativo, o el laborioso vuelven a integrarse en un mismo gesto. Gesto, a su vez, expresado de múltiples formas que conviven en el mismo tiempo y espacio. Observen cualquier documental sobre culturas originarias africanas e inmediatamente notarán que la misma escena reúne diferentes disciplinas y actividades. ¿Qué es, al fin y al cabo, lo que están haciendo? Sería difícil priorizar una de las actividades sobre otras: la danza sobre el canto, el canto sobre el tamborero, el toque del tambor sobre los brazos de la mujer que, además de cantar y bailar, esta realizando alguna labor (machaca hierbas en el mortero, trabaja la tierra, lava vestimentas, etc.). La escena, multifacética, no pierde su integridad y no se escinde en clasificaciones divisorias.
Esta misma escena la podremos encontrar en el seno de una casa de candomblé, expresión afroamericana fruto del mestizaje y de la adaptación intercultural, necesidad de un tiempo histórico que marcó el destino de América, que ya no es la misma desde entonces y que convive con una eterna y dolorosa contradicción en su seno: la de perpetuar positivamente, y por un lado, creencias que no sucumbieron a la “aculturación” y al desarraigo, que resistieron y sobrevivieron hasta nuestros días y que conforman también las actuales identidades latinoamericanas y, por el otro, la de haber sido causante de la explotación, suplicio y la agonía de sus ancestros, de los que hoy hay millones de descendientes.
El candomblé es una expresión religiosa afroamericana que tomó forma en Brasil, especialmente en la zona de San Salvador de Bahía y Río de Janeiro. Llegó a la Argentina de la mano de este país hermano. En Cuba, se desarrolló una expresión religiosa afroamericana denominada Santería. Su práctica y sus características son muy similares al candomblé.
Las casas de candomblé son verdaderos reservorios de cultura. Más allá de que su expresión haya tomado la forma religiosa, producto de las inevitables clasificaciones y tipologías que necesitamos los occidentales para comprender el mundo, las casas de candomblé y las santerías mantienen esta esencia integrada del movimiento de la vida como un todo inseparable e interrelacionado en sus formas interiores. Dentro del candomblé, la danza ocupa un lugar tan importante como la alimentación o la música. Además, es completamente funcional, una característica de la danza afro que trataremos más adelante. Son estas danzas las que, sacadas del contexto sagrado del candomblé o la santería, conforman el fundamento de la danza afro argentina y que encuentran en cada profesor nuevas modalidades. Sin embargo, este fundamento es difícil de encontrar en estado puro. Si bien todas las formas de danza afro que he visto hasta el momento lo conservan, son características distintivas de la danza afro la recreación y el cruce con otros lenguajes del movimiento como la danza jazz, la clásica, la contemporánea, la acrobacia, el contact, el teatro, la improvisación, etc. Así, la danza afro es un lenguaje que, en principio, retira del marco sagrado determinados movimientos y los combina con otras formas expresivas.
Veremos, en nuevas entregas, muchas otras características históricas de esta danza y sus formas.
Este escrito pertenece a un libro sobre la historia de la danza afro en Buenos Aires que se editará próximamente en nuestro país.
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Ibejis
Por Isa Soares
“Ibejis” son los orixás gemelos. Algunos dicen que no son orixás, que corresponden a divinidades intermediarias. Otros los confunden con los “erês”, intermediario entre el iniciado y su orixá. Se caracteriza por un sutil estado de aniñamiento. Pero es cierto que unos pasean por los terrenos del otro. El “erê” es cosa privada. Los “Ibejis” se hacen públicos. Se conmemora el día 27 de septiembre y en el sincretismo afro brasileño son San Cosme y San Damián.
Son de carácter juvenil e independiente. Según algunos mitos son hijos de Xangô y Oxum. La escultura de dos pequeños los representa. Pueden ser del mismo sexo o diferentes.
Saludo: Bejé Oró (1) o Bejê Orô (2)
Día de la semana: Domingo (1)
Color: variados con predominio del dorado (1)
Símbolo: Pluma metálica – bastón real (1)
Es común rendirles homenaje en las casas baianas, aunque de manera profana, también en los templos religiosos, ofreciéndoles el conocido “carurú”- comida hecha con “quiabo”- especie de chaucha en forma de rombo que al cocinarla con harina de mandioca, camarones, cebolla, sal y aceite de “dendê” o “palma” resulta un guiso de consistencia espesa y algo pegajosa. Me daba la impresión, cuando lo tenía en las manos a algo parecido al chicle “bazooka”, de entonces. ¡Ah! porque se tenía que comer con las manos. Cosa que me divertía mucho. Todo regado con mucho dulce, refrescos y también salados.
Para ese entonces a cualquier vecino le encantaba tener alrededor de su mesa y en su casa, la mayor cantidad de chicos posibles. La evaluación del éxito consistía en contar a los pequeños comensales observando los números 7, 14 y 21. Todos múltiplos de 7 y números ligado a los orixás en forma de pequeños. Los Ibejis son patronos de la Escuela, de la Infancia, protectores de las Embarazadas y de los Partos. Representan la Abundancia, la Felicidad, la Solidariedad. Se les puede rendir homenajes en los Parques, Jardines, Cascadas y Campos. Estos son los lugares donde pueden reinar sin sobresaltos.
Desde la danza y apuntando al juego en el mes de septiembre jugamos a la rayuela y a la soga. Como forma de alabar a la Infancia trajimos al cuerpo el recuerdo de sensaciones olvidadas. Nos divertimos y aprendimos todos.
Ibeji: palabra de origen yoruba – “ib” (nacer), “eji” (dos)
(1) Elyette G.de Magalhaes (Orixás da Bahia)
(2) www.guiadeguruseevidentes.com.br/historias/lendas_ibeji.htm
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Amigas
“Marisa y yo fuimos amigas siempre…” Así inició mi amiga su relato (correo de lectores, Q! Nº 29) … todo lo que allí escribió es verdad, pero es su parte de la historia.
La mía, mi parte de la verdad, la que ella no conoce… es que gracias a ella, a su amistad, primero una niña, luego una adolescente y más tarde una madre de familia, encontró no sólo una amiga, sino una hermana, una familia…
Ahora que lamentablemente casi toda América conoce la emigración, que en casi todos los hogares hay algún ausente, muchos entenderán mi sentimiento; yo perdí mi país, mi familia y mis costumbres al emigrar. Y al encontrar a Mirta encontré alguien que aún siendo tan distinta (y cuando digo distinta, es en todo, desde aspecto físico hasta gustos) era mi contrapunto, mi otro yo.
La emigración nos volvió a separar, pero cuando el sentimiento es fuerte y verdadero, a poco que se le dé la oportunidad, vemos que está ahí, que siempre seguiremos unidas. No importan los miles de kilómetros, contra ellos nosotras tenemos miles de recuerdos que nos unen…
Gracias, Mirta, por haber compartido conmigo tu familia y tu cariño.
Marisa
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